quarta-feira, 1 de maio de 2013

PODER DE ESA ALMA EN OBRAS E INCLUSO EN SILENCIO

Robert de Langeac
La vida oculta en Dios


El amor que la consume por dentro se manifiesta exteriormente por la riqueza, la abundancia y la perfección de sus obras. El alma interior está serena, apacible, pero no está inactiva. Dondequiera que está, el amor actúa. Cuanto más fuerte es, más poderosa es su acción. Quiere ardientemente el bien de Dios. Trabaja sin cesar para realizarlo. Aun privada de los medios ordinarios e la acción, que son la palabra y las obras, sigue actuando y tal vez más eficazmente que nunca. Le quedan la oración el sufrimiento, la misma impotencia. Todo lo encuentra bien.

Convierte en flecha cualquier madera. Alcanza su objeto. Ilumina a los que no lo conocen. Consuela a los que no piensan en Él. En el silencio, sin ningún ruido, ignorado de todos, Él comunica la vida, la verdadera vida, la que no se acaba... ¿Por qué extrañarse de esta acción oculta y de su poder? El amor ha unido al alma interior a Dios. Dios le ha dado todo por contrato. Se ha dado a Sí mismo.

Se ha convertido en su prisionero, en su cautivo. Pero, al dar y al darse, nada ha perdido de su fuerza y de su riqueza, sigue siendo el Dios bueno, constantemente ocupado en hacer bien a sus criaturas. Y del mismo modo que entre Él y el alma, su Esposa, son idénticos los gustos y los sentimientos, así también lo son el poder y el deseo de hacer el bien. Sin duda que Dios podría actuar directamente y por Si solo en las almas; pero le agrada ser no solamente artesano, sino peón. Lo cual es más hermoso, más dulce también, para el alma que comulga a sabiendas en tu acción santificadora. ¡Es tan bueno, Dios mío, darte como a manos llenas! Nada es tan dulce para el alma interior como sentir que en cierto modo, tiene mando sobre Ti. Te pertenece por completo, es verdad; pero también Tú le perteneces a ella por entero. Entre Tú y ella se diría que existe la más perfecta igualdad, incluso la más real identidad, no en el orden del ser, sino en el orden del amor. El alma se siente potencia divina, amabilidad divina. Unida a Ti por el fondo de si misma, siendo una misma contigo en un sentido muy real, trata de comunicar a otros su riqueza y su felicidad... Pero todo está regulado por tu sabia Providencia, Dios mío. No le corresponde a tu Esposa escoger a tus amigos. Todo su oficio consiste en buscarlos, en reconocerlos y en darles luego, contigo y por Ti, el tesoro de tu amor.